Después de un sismo sentido, la reacción normal en un local comercial es mirar alrededor, ver que todo sigue en pie y abrir. Y la mayoría de las veces está bien. El problema es que el daño que importa no siempre se ve desde el pasillo: aparece en el arranque de una columna tapada por un mueble, en el anclaje de un rack cargado, en la unión de una cobertura metálica que nadie mira desde que se instaló.
Esta es la revisión que puedes hacer tú mismo en la primera hora, y el punto exacto donde deja de ser cosa tuya.
Primero: lo que puede caer sobre alguien
Antes que la estructura, revisa lo que está suspendido. En los sismos de la costa peruana, los locales comerciales rara vez colapsan; lo que hiere son los elementos no estructurales.
- Falso techo. Placas desplazadas, perfiles torcidos, polvo fresco en el piso debajo. Ese polvo es la señal: algo se movió.
- Luminarias, parlantes, cámaras y ductos. Si algo quedó colgando en ángulo distinto al del resto, no lo toques: acordona la zona.
- Letreros y estructuras publicitarias. Por dentro y por fuera, incluida la fachada sobre la vereda.
- Racks y estanterías. Parantes doblados, pernos de anclaje levantados, mercadería que se corrió hacia un lado. Un rack que quedó fuera de plomo no se endereza empujándolo.
- Mamparas y vidrios. Fisuras finas que antes no estaban. Un vidrio fisurado revienta después, sin aviso.
Después: la estructura
Aquí conviene distinguir dos cosas que la gente mezcla. Una fisura es superficial, suele estar en el tarrajeo o en la tabiquería y no compromete el elemento. Una grieta atraviesa, se ve profunda y a veces deja pasar la luz. La segunda es la que interesa.
Qué mirar, y en qué orden:
- Columnas. Sobre todo en la base y en la unión con la viga. Grietas horizontales, concreto descascarado o acero a la vista son motivo para no abrir.
- Muros portantes. Los que sostienen, no los que dividen. Las grietas en diagonal, y peor si forman una X, indican esfuerzo de corte: eso es trabajo de ingeniero el mismo día.
- Encuentro entre muro y techo. Separaciones nuevas, aunque sean de milímetros.
- Techos y coberturas. En estructuras metálicas, revisa uniones, soldaduras y apoyos. En losas, manchas de humedad nuevas.
- Piso. Desniveles o levantamientos que no estaban.
Una regla práctica: una grieta en un muro divisorio asusta pero rara vez es grave; una grieta fina en una columna es al revés. Lo que sostiene es lo que importa.
Cuándo no abrir
Hay señales que no admiten criterio propio. Si ves alguna, la decisión es cerrar y llamar:
- Acero de refuerzo expuesto en cualquier columna o viga.
- Concreto aplastado o descascarado en el encuentro de columna y viga.
- Puertas o ventanas que antes cerraban y ahora no: significa que el marco se deformó, y el marco se deforma cuando lo hace la estructura.
- Un desplome visible: una columna o un muro fuera de vertical.
- Olor a gas, o ruido de agua corriendo donde no debería.
El recorrido, en veinte minutos
Para no revisar al azar, hazlo siempre en el mismo orden. Así no se te queda nada y, si lo repites después de la próxima réplica, puedes comparar.
- Fachada, desde la vereda. Mirando hacia arriba: letrero, cornisas, revestimientos, vidrios del segundo piso.
- Ingreso. Que la puerta abra y cierre con normalidad, y que la ruta de evacuación esté libre.
- Sala de ventas. Falso techo, luminarias, góndolas altas, mamparas.
- Almacén. Racks, anclajes, mercadería corrida. Es donde más daño se concentra y donde menos se mira.
- Cuartos técnicos. Tablero eléctrico, pozo a tierra, instalación de gas si la hay, grupo electrógeno.
- Azotea o entretecho. Coberturas, apoyos, tanques elevados y sus anclajes.
Un tanque elevado lleno pesa más de lo que parece y está en lo más alto: es de lo primero que hay que confirmar y de lo último que la gente revisa.
Documenta ahora, no después
Toma fotos el mismo día, con algo que dé escala —una moneda, una regla, una lapicera— junto a cada fisura, y anota la fecha. Sirve para tres cosas: para que el ingeniero compare, para el seguro, y para saber si la grieta creció con las réplicas. Sin foto del día uno, dentro de un mes nadie puede decir si eso estaba desde antes.
Si tu local es de una cadena, esto es además lo que va a pedir la matriz. Las estructuras colgantes y los racks suelen ser lo primero que exigen revisar.
Cuándo hace falta una evaluación estructural firmada
La revisión visual del dueño sirve para decidir si se abre hoy. No sirve para acreditar nada. Necesitas una evaluación estructural con firma de ingeniero civil colegiado cuando:
- Apareció cualquiera de las señales de la lista anterior.
- Tu matriz corporativa o tu seguro la exigen.
- El local tiene ampliaciones o modificaciones hechas sin proyecto: ahí es donde se concentra el daño.
- Te toca ITSE o fiscalización en los próximos meses y hubo un sismo de por medio.
Esa evaluación revisa el sistema estructural, contrasta el daño con la configuración real del local y termina en un documento que dice si es apto para seguir operando, con qué correctivos y en qué plazo. Lo hemos hecho después de sismo en Metro Tumbes y en cuatro tiendas Mass de Trujillo.
Lo que conviene tener listo antes del próximo
El mejor momento para ordenar esto es ahora, no con las réplicas. Ten a mano quién revisa, con qué anclajes cuentas y qué certificados están vigentes: arma el calendario aquí. Y si nunca se ha revisado la estructura de tu local, esa es la conversación pendiente, no la de después del sismo.
Escríbenos con la dirección del local y fotos de lo que viste: te decimos si es para preocuparse y qué corresponde hacer. Respondemos en 24 horas hábiles.