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Mochila de emergencia: qué lleva, cuánto pesa y cada cuánto se revisa

·Roberto González Carranza, ingeniero civil CIP 255614·5 min de lectura

La mochila de emergencia no es para sobrevivir semanas. Es para las primeras horas después de un sismo, un incendio o una inundación: el rato en que no hay luz, la red de telefonía está saturada, nadie sabe todavía qué pasó y tú tienes que salir de donde estás con lo puesto.

Por eso el criterio no es "meter todo lo que pueda servir", sino que la puedas cargar corriendo, en la oscuridad, con un niño de la mano.

Cuánto debe pesar y dónde va

INDECI recomienda una mochila de alrededor de ocho kilos, con bolsillos frontales, internos y laterales para poder sacar las cosas en orden sin vaciarla en el piso. Ese peso no es un capricho: una mochila de quince kilos es una mochila que se queda en casa.

Va en un lugar de acceso inmediato, cerca de la salida, no en el fondo del clóset ni en el depósito. Si tienes que mover cajas para llegar a ella, no la vas a alcanzar.

Qué lleva

Lo esencial

  • Agua embotellada. Es lo más pesado y lo más importante.
  • Alimentos no perecibles y listos para comer: conservas con abrefácil, barras energéticas, galletas, frutos secos.
  • Botiquín de primeros auxilios, con los medicamentos recetados de quienes viven en la casa. Esto es de lo que más se olvida y de lo que menos se consigue después.
  • Linterna con pilas de repuesto. Linterna, no la del celular: el celular es tu comunicación y la batería se va a acabar.
  • Radio a pilas. Cuando no hay señal ni internet, la radio sigue informando.
  • Silbato. Pesa nada y se oye donde no llega la voz.
  • Copias de los documentos —DNI, propiedad, seguros— en una bolsa hermética, y algo de dinero en efectivo en billetes pequeños: sin electricidad no hay POS ni cajeros.

Bioseguridad e higiene

  • Mascarillas, jabón, alcohol de 70° o en gel y un envase de lejía bien identificado.
  • Papel higiénico, pañuelos desechables, toallas de mano y toallas higiénicas.

Abrigo

  • Ropa de cambio: ropa interior, medias y una chompa o casaca abrigadora.
  • Una manta ligera. En la costa norte el calor engaña: de madrugada, a la intemperie, hace frío.

Según quién vive en la casa

  • Bebés y niños pequeños: leche en polvo o evaporada, biberón, papilla, pañales descartables, cubiertos infantiles, ropa de cambio y un juguete pequeño. Ese juguete no es un adorno: sirve para calmar a un niño asustado durante horas.
  • Adultos mayores: pañales geriátricos y los medicamentos prescritos, con la receta.
  • Mascotas: su comida, correa y lo que necesiten.

La caja de reserva: del día 2 al día 4

La mochila resuelve las primeras horas. Para los días siguientes, INDECI recomienda además una caja de reserva con provisiones básicas, pensada para usarse del día 2 al día 4 de la emergencia, guardada en un lugar fresco y seco.

Ahí van más agua y alimentos, utensilios, herramientas básicas, velas y fósforos en envase seguro, bolsas de basura, abrigo adicional. La diferencia con la mochila es el propósito: la mochila sale contigo, la caja te espera.

Cada cuánto se revisa

Una mochila preparada hace cuatro años y nunca abierta es, en la práctica, una mochila vacía: el agua venció, las pilas se descargaron solas, los medicamentos caducaron, la ropa del niño ya no le entra.

Revísala dos veces al año. Una buena forma de no olvidarlo es engancharlo a algo que ya haces: los simulacros nacionales, o el cambio de hora de los certificados del local. Lo que revisas:

  • Fechas de vencimiento de agua, alimentos y medicamentos.
  • Pilas, y la linterna encendiéndola de verdad.
  • Tallas de la ropa de los niños.
  • Que los documentos sigan siendo los vigentes.

Los errores que dejan la mochila inservible

  • Demasiado pesada. Si no puedes bajar tres pisos con ella puesta, sobra contenido. Ocho kilos es el techo, no la meta.
  • Guardada donde no se alcanza. En el depósito, detrás de las cajas, en la parte alta del clóset.
  • Comida que hay que cocinar. Arroz y menestras no son alimentos de emergencia: sin cocina y sin agua no sirven de nada.
  • Sin efectivo. Sin electricidad no hay POS, no hay cajeros y no hay Yape.
  • Sin copias de documentos. Y sin bolsa hermética, porque estas emergencias suelen venir con agua de por medio.
  • Una sola para toda la familia. Si se separan, queda gente sin nada.

¿Una por persona o una por familia?

Lo práctico es una mochila por persona con lo esencial —agua, algo de comer, linterna, silbato, abrigo, sus medicamentos— y que los adultos carguen lo pesado y lo común: el botiquín completo, la radio, los documentos, el efectivo. A los niños se les arma la suya, ligera, y se les enseña dónde está. Una mochila que un niño puede cargar solo es una mochila que no se queda.

Y en el local

Lo mismo aplica a un establecimiento comercial, con una diferencia: ahí no es una decisión personal. El plan de seguridad exige botiquín, equipos de emergencia operativos y brigadas formadas, y el inspector de ITSE lo verifica. Los extintores y las luces de emergencia tienen su propia vigencia anual, y de nada sirve la mochila del dueño si la luz de emergencia del pasaje no enciende.

Si no sabes qué tienes vigente en tu local y qué no, arma el calendario en un minuto, o escríbenos y lo revisamos contigo.

Fuente: recomendaciones del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) sobre la mochila para emergencias y la caja de reserva.

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