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Cómo saber si tu casa aguanta un sismo, sin ser ingeniero

·Roberto González Carranza, ingeniero civil CIP 255614·5 min de lectura

Según CAPECO, cerca del 80 % de las viviendas del Perú son informales: construidas sin licencia, sin estudio de suelos y sin que ningún profesional calculara nada. De ese total, alrededor de la mitad sería muy vulnerable ante un sismo de alta intensidad. En las zonas periféricas de las ciudades la proporción llega al 90 %.

Esto no es un reproche a nadie. Así se construyó buena parte del país: con el esfuerzo de una familia, de a pocos, un piso cada varios años. Pero vivir en el norte —zona sísmica 4, la más alta de la Norma E.030— y no saber en qué estado está tu casa es una apuesta que se puede dejar de hacer.

Esto es lo que puedes mirar tú mismo este fin de semana.

Por qué falla una casa autoconstruida

Casi nunca es por mala mano de obra. El maestro de obra sabe levantar un muro derecho. El problema es lo que nadie calculó: cuánto peso va a cargar cada elemento, qué pasa cuando se le suma un piso más, y cómo se comporta todo eso cuando el suelo empuja de costado. Una casa puede estar perfectamente bien hecha y aun así estar mal concebida para un sismo.

Las siete señales que se ven sin instrumentos

1. Ladrillo pandereta en los muros que sostienen

Es la señal más importante de todas. El ladrillo pandereta —el de huecos grandes, liviano— está pensado para tabiquería: paredes que solo dividen ambientes. No para muros portantes, los que cargan el techo. En un sismo, el pandereta usado como muro portante no se raja: se tritura. Es una de las causas de colapso que más se repitió en Pisco en 2007.

Cómo reconocerlo: si tienes un muro sin tarrajear, míralo. Los huecos grandes y alargados son pandereta. El ladrillo para muro portante tiene huecos pequeños y ocupa mucha menos área hueca.

2. Columnas que no están donde deberían

En albañilería confinada —el sistema de casi todas las casas peruanas— los muros van "enmarcados" por columnas y vigas que los confinan. Si ves paños de muro muy largos sin ninguna columna entre medio, o columnas que aparecen solo en las esquinas de la casa, falta confinamiento.

3. No hay viga de amarre arriba

Sobre los muros, en el encuentro con el techo, debe correr una viga que amarre todo. Si el muro llega al techo directamente, sin ese elemento, cada muro trabaja por su cuenta.

4. El acero esperando afuera

Las varillas que sobresalen de las columnas esperando el piso que se construirá algún día. Expuestas al aire y a la humedad se oxidan, y el acero oxidado pierde sección y adherencia. Si llevan años a la intemperie, ya no son lo que eran. Mínimo: protegerlas.

5. Un piso más del que se pensó

Una casa cimentada para dos pisos a la que se le construyeron tres o cuatro. La cimentación no se ve, y es justo la que recibe todo el peso adicional. Este es, de lejos, el riesgo más común en las ciudades del norte.

6. La casa en ladera, o sobre relleno

Construir en pendiente sin muro de contención, o sobre terreno rellenado con desmonte, cambia el problema por completo: ya no es solo cómo se comporta la casa, sino qué hace el suelo debajo.

7. Pegada a la casa del vecino, sin junta

Dos edificaciones de distinta altura y rigidez, pegadas y sin junta entre ellas, se golpean durante el sismo. El daño aparece justo en la línea de contacto.

Y las fisuras, ¿cuáles importan?

Distingue dos cosas. Una fisura superficial en el tarrajeo, fina, en una pared que solo divide ambientes, casi siempre es cosmética. Una grieta que atraviesa el muro, que se ve profunda, y sobre todo si va en diagonal o forma una X, indica esfuerzo de corte. Eso hay que mirarlo con alguien.

Las que aparecen en columnas, en la base o en el encuentro con la viga, son las que no admiten espera, especialmente si hay concreto descascarado o acero a la vista.

Lo que no se puede saber mirando

Hay que ser honesto con el alcance de una revisión casera. A simple vista no se puede saber:

  • La resistencia real del concreto. Dos columnas idénticas por fuera pueden ser muy distintas por dentro.
  • Cuánto acero hay adentro y cómo está distribuido.
  • Cómo es la cimentación y a qué profundidad llega.
  • Qué suelo hay debajo, que es lo que amplifica o no el movimiento.

Para eso existen los ensayos y el criterio de un ingeniero civil. La revisión casera sirve para saber si hay que preocuparse, no para concluir que todo está bien.

Qué hacer, en orden de costo

Empieza por lo que no cuesta nada:

  • No tumbes muros. Antes de abrir un vano para ampliar la sala, averigua si ese muro sostiene. Es el error casero más caro de revertir.
  • No conviertas la azotea en depósito. Peso en lo más alto es lo peor que le puedes dar a una estructura.
  • Ancla lo que puede caerte encima: roperos altos, estantes, el termo, el televisor.
  • Protege el acero expuesto.
  • Revisa el tanque elevado y sus apoyos. Lleno pesa más de lo que parece, y está arriba de todo.

Y después, lo que sí requiere a alguien: antes de subir otro piso, verifica que la casa lo soporte. Ese es el momento en que más gente pregunta demasiado tarde. Una evaluación estructural cuesta una fracción de lo que cuesta el piso nuevo, y es la única forma de saber si la cimentación y las columnas admiten esa carga.

Mientras tanto, prepárate igual

Una casa reforzada no sirve de nada si en el sismo nadie sabe adónde ir. Ten identificadas tus zonas seguras, la mochila lista y el plan conversado con la familia: todo eso está en la guía de prevención sísmica.

Si algo de las siete señales te sonó a tu casa, escríbenos con fotos y la dirección. Te decimos si corresponde una evaluación o si con recomendaciones basta: respondemos en 24 horas hábiles.

Fuente: estimaciones de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) sobre informalidad en la vivienda; Norma Técnica E.030 «Diseño Sismorresistente» del Reglamento Nacional de Edificaciones para la zonificación sísmica.

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